lunes, 30 de enero de 2017

Ideas dulces para una merienda diez

La merienda es uno de mis momentos preferidos,  la excusa perfecta para relajarme y dejar atrás los agobios del día a día. ¡Nunca dejaré de merendar! Sola, en familia o con amigos. Me da igual. Pero me niego a que se pierdan las buenas meriendas, y mucho menos, las meriendas diez. 

Os preguntaréis por qué me pongo tan pesadita con la merienda... En efecto, existe una razón. ¿Sabéis que hay niños que no meriendan porque no tienen tiempo? Sí, habéis leído bien: no tienen tiempo. Salen del cole y deben continuar en modo on, porque les esperan más tareas y actividades extraescolares que no dejan espacio para la merienda ni el ocio. Afortunadamente no son la mayoría, pero el dato es preocupante y no viene mal recordar que debemos dejar que los niños sean niños.

Si también adoráis las meriendas, y bajo ningún concepto queréis que se pierdan, os sugiero que de vez en cuando os permitáis un capricho dulce. Simplemente porque sí, porque lo valéis y os lo merecéis. Yo pongo mi granito de arena y os dejo algunas recetas dulces que puedan serviros de inspiración. Todas ricas, fáciles e ideales para una merienda diez. 

Para acceder a las recetas, con los ingredientes y el paso a paso de su elaboración, solamente hay que pinchar en el título correspondiente. 



Un bizcocho tierno, jugoso y con agradable sabor a cítricos. Es una receta de Cuuking.




El mismo que nos preparaban nuestras madres y abuelas... Un clásico que nunca falla. 



Un suave bizcocho muy popular en América, cuyo ingrediente principal son las claras de huevo. Una tentadora receta de Cocinando con CatMan.




Seguro que habréis probado las crepes en alguna ocasión... Pero, ¿qué me decís de las de chocolate? En el blog de Julia y sus Recetas encontraréis todos los secretos para prepararlas.



A penas tenéis tiempo para cocinar pero no queréis renunciar a una merienda diez. Tranquilos... Pilar, la autora de Les receptes que m'agraden, nos enseña a preparar esta coca en un periquete.



Además de ricas, son una estupenda receta de reciclaje.  Verás que pronto se esfuman del plato...



Hasta aquí mis propuestas dulces para la merienda, ojalá os gusten y pongáis en práctica alguna de ellas. Por cierto, ¿cuál es vuestra merienda favorita?

Nos vemos en la siguiente publicación, mientras podéis encontrarme en mi página de  Facebook , en Google +Pinterest e Instagram.



miércoles, 25 de enero de 2017

Makis de salmón ahumado

Ya iba siendo hora de que me pusiera al día con la "comida japo",  la verdad, me gusta bastante (y al resto de la family también) pero lo he ido dejando y han tenido que pasar tres años blogueros para que publique la primera receta. Comenzaré por una de las variantes del sushi más sencillas y conocidas: los makis, esos rollitos de pescado crudo (no siempre), arroz y alga. Hoy, en concreto, haremos makis de salmón ahumado, con zanahoria y pepino. 

Tres apuntes rápidos. No sirve cualquier arroz. Tiene que ser un arroz glutinoso, que tras la cocción resulta pegajoso y facilita el enrollado de los makis. Respecto al relleno, se puede añadir un poco de wasabi si os gusta, pero ojo, es súper picante, así que solo una pizquita (si no conocéis este producto es mejor que lo probéis antes).  Por último, es importante tener a mano una pequeña esterilla o makisu para dar forma a los rollitos, ayuda muchísimo y cuesta poco. 

Y ahora, ¡vamos con la receta!



INGREDIENTES
100 gr de arroz para sushi (redondo, de grano corto y glutinoso)
3 hojas de alga nori
1/4 vaso de vinagre de arroz (de manzana si no tenéis)
1 cucharilla rasa de sal
1 cucharilla  y media rasa de azúcar
2 zanahorias
1/2 pepino 
100 gr de salmón ahumado 
salsa de soja
wasabi (opcional)






ELABORACIÓN:

1. Cocemos el arroz para sushi siguiendo las instrucciones del fabricante. Si no hubiese instrucciones, lo primero será lavar el arroz bajo el chorro de agua fría hasta que el agua deje de salir blanquecina. 
A continuación, ponemos a calentar 250 ml de agua, cuando alcance el punto de ebullición vertemos el arroz, bajamos el fuego, tapamos y cocemos durante unos diez o doce minutos. Retiramos del fuego y dejamos que el arroz repose otros diez minutos sin quitar la tapa.

2. Mientras, vamos a preparar el aliño. Calentamos ligeramente el vinagre y agregamos la sal y el azúcar. Removemos hasta que  estén totalmente disueltos. Preparamos también los ingredientes del relleno. Comenzamos pelando y cortando las zanahorias y el pepino en tiras largas y finitas, y hacemos lo mismo con el salmón ahumado, pero de forma que las tiras de pescado sean un poco más gruesas. Reservamos.

3. Una vez que el arroz haya reposado, lo estiramos sobre una bandeja y lo regamos con el aliño de vinagre. Lo movemos para que se impregne bien y vaya enfriando. 

4. Ahora que ya tenemos todo preparado toca hacer los rollitos. Necesitaremos una esterilla sobre la que colocaremos una lámina de papel film para ayudarnos a dar forma a los makis. Encima ponemos el alga nori partida a la mitad, con la parte rugosa hacia arriba. Sobre ella extendemos el arroz ayudándonos con las manos, dejando un centímetro libre en la parte superior e inferior del alga. Para que  el arroz no se pegue demasiado a los dedos mojamos las manos con agua cada vez que lo manipulemos. Continuamos añadiendo el relleno en el centro, es decir, las tiras de pepino, zanahoria y salmón. También podéis añadir una pizca de wasabi, ponéis un poquito en la yema del dedo y lo extendéis sobre el arroz como si dibujaseis una raya con él.  Enrollamos con la ayuda de la esterilla, asegurándonos de que el alga queda bien cerrada para que no se escape nada. Seguimos haciendo rollos hasta terminar los ingredientes. 

5. Solamente queda cortar los rollitos en piezas de unos tres centímetros cada una. Lo haremos con un cuchillo muy afilado, limpiándolo entre corte y corte para asegurarnos de que no se deformen los makis. Servimos los makis acompañados con salsa de soja, si queréis podéis añadirle una pizquita de wasabi (pasta de rábano picante).

¡Buen provecho!

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viernes, 20 de enero de 2017

Recetas con huevo para todos los gustos

Una semana más quiero compartir con vosotros un pequeño recopilatorio con recetas de blogs amigos. El ingrediente protagonista en torno al que girarán las recetas es el huevo, un alimento altamente nutritivo que, salvo prescripción médica, debería formar parte de nuestra dieta.  

Las recetas que he seleccionado son todas muy sencillas, sin ingredientes rebuscados ni elaboraciones imposibles... Y lo mejor es que están de vicio. Venga, ¡no os perdáis estos ricos platos!

Para acceder a las recetas, con los ingredientes y el paso a paso de su elaboración, solo hay que pinchar en el título correspondiente.

HUEVOS RELLENOS DE JAMÓN COCIDO

Tan solo se necesitan tres ingredientes para elaborar estos deliciosos huevos rellenos. Es un plato muy vistoso y resultón del blog Julia y sus Recetas





Si buscas sorprender a tus comensales, estas cazuelitas de huevos al chilindrón son ideales. ¡Y muy sabrosas!



HOJALDRE RELLENO DE TORTILLA DE PATATAS

Seguro que nunca imaginaste tomar tortilla de este modo, ¡en pastel! Tenéis la receta  de Cuuking en video para que no se os escape ningún detalle.



MINI COCAS DE JAMÓN, ESPÁRRAGO Y HUEVO DE CODORNIZ

¿No tienes demasiada experiencia en cocina? No importa, siguiendo las instrucciones de la autora de Les receptes que m'agraden, estas cocas te quedarán de diez.



HUEVOS RELLENOS DE MARISCO

Disfruta de unos huevos rellenos muy festivos siguiendo la receta de Cocinando con CatMan, ¡riquísimos!



HUEVOS A LA ESPAÑOLA

Una presentación diferente para la clásica receta de huevos rellenos de atún. ¡No te los pierdas!



Aquí finaliza este pequeño recetario dedicado a los huevos, espero que os haya gustado y que pongáis en práctica alguno de los platos.

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jueves, 19 de enero de 2017

Pechugas de pollo con patatas a la cazuela

Hoy os traigo una receta de diario que queda súper rica y con una salsita estupenda. Se trata de unas pechugas de pollo con patatas a la cazuela, muy resultonas (en el buen sentido) y fáciles de preparar. Trátandose de pollo, el coste del plato es relativamente bajo, cosa que se agradece en plena cuesta de enero. La carne de la pechuga queda muy tierna y las patatas prácticamente se deshacen en la boca. Es una buena receta para personas que les cuesta comer carne debido a problemas de masticación. También suele gustar mucho a los niños, probad y veréis cómo rebañan el plato. 


INGREDIENTES:
8 filetes de pechuga de pollo
8 patatas medianas
2 huevos batidos
pan rallado (el necesario)
1 cebolla
2 dientes de ajo
1 vaso de vino blanco
aciete de oliva suave
pimienta
sal


ELABORACIÓN:

1. Comenzamos pelando las patatas. A continuación, las lavamos y las cortamos en rodajas de poco más de un centímetro.

2. Ponemos una sartén al fuego con un buen chorreón de aceite y doramos las patatas, en dos tandas si fuese necesario. No las cocinaremos del todo, simplemente queremos que tomen color por fuera. Conforme las quitamos de la sartén las iremos colocando en el fondo de una cacerola un poco ancha.

3. Mientras tanto, salpimentamos los filetes de pechuga y los empanamos. Primero los pasamos por el huevo batido, y luego, por el pan rallado. 

4. Una vez que tengamos las patatas doradas y en la cazuela, les ponemos un poquito de sal por encima y seguimos friendo las pechugas empanadas. De nuevo, no hace falta cocinarlas del todo, simplemente dorarlas por fuera. Cuando las pechugas estén listas las colocamos sobre las patatas de la cazuela.

5. En el mismo aceite de las patatas y las pechugas, echamos la cebolla y el ajo bien picados, doramos ligeramente y añadimos la mezcla a la cazuela (por encima de las pechugas y las patatas). 

6. Ponemos la cazuela al fuego y agregamos el vaso de vino. Dejamos que el alcohol evapore e incorporamos agua hasta casi cubrir las pechugas. Tapamos la cazuela y cocinamos a fuego moderado unos 15 o 20 minutos. 

7. Servimos un par de filetes por persona acompañados con patatas. 

¡Buen provecho!

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miércoles, 18 de enero de 2017

Sopa de verduras en juliana con jamón

Pues sí, parece que llega la ola de frío siberiano... Seguro que muchos ya estaréis haciendo muñecos de nieve, quitando fotos de vuestras hermosas cuidades cubiertas de blanco o sufriendo las inclemecias del tiempo en la carretera.  En las Rias Baixas la temperatura mínima para hoy es de tres grados, nada fuera de lo normal para esta época. De momento nos hemos librado de una buena... Aunque la verdad, me encantaría que nevase un poquito, porque frío, humedad y lluvia tenemos de sobra, pero nieve nada de nada. Otro año más que me quedo sin hacer el muñeco. ⛄

Pensando el el frío se me ha ocurrido publicar esta sopa de verduras, un plato que reconforta tras una dura jornada y que se puede dejar preparado con antelación. Normalmente hago una buena olla y tengo sopa para un par de días. Se conserva en la nevera y al llegar a casa solamente hay que calentarla. Toda la verdura se corta en juliana, es decir, tiras alargadas y finas. Si tenéis un robot de cocina que os facilite el corte mucho mejor. También encontraréis preparados de verduras en juliana en el súper, y como no, simpre queda la opción de un buen cuchillo. ¡Vamos con la receta!




INGREDIENTES:
2,5 l  de caldo
1 corazón de repollo (col)
4 zanahorias
1 cebolla
1 puerro
150 gr de jamón curado
aceite de oliva
sal
Para el caldo:
1 esqueleto de pollo
1 hueso de vaca
1 hueso de jamón




ELABORACIÓN:

1. Antes de nada vamos a preparar el caldo, podéis optar por uno comprado pero si es casero sabréis a ciencia cierta lo que lleva vuestra sopa y os aseguráis de que no incluye nada rarito, ya me entendéis. Para ello, ponemos a calentar unos tres litros de agua en una olla y añadimos el esqueleto de pollo y los huesos. Dejamos que hieva una media hora, retiramos del fuego y colamos el líquido resultante. Reservamos.

2. En otra olla ponemos un poquito de aceite (si echamos demasiado engrasaremos la sopa) y doramos los taquitos de jamón. A continuación, vamos añadiendo las verduras cortadas en juliana y las rehogamos ligeramente. Incorporamos el caldo que teníamos reservado y una vez que alcance el punto de elbullición cocinamos todo durante unos 20 o 25 minutos. A media cocción pondremos el punto de sal, tened en cuenta que el jamón es salado así que no os paséis. Retiramos del fuego y servvimos bien calentita. 

¡Buen provecho!

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sábado, 14 de enero de 2017

Mousse de queso sin azúcar

Hoy toca tarta sin azúcar, alguna que otra vez me la habían pedido y por fin le ha llegado su turno. La he hecho pensando en quienes que por problemas de salud tienen prohibido el azúcar, para que puedan darse un capricho de vez en cuando. Ojo, sin azúcar no significa que esté exenta de calorías, ya veis que entre los ingredientes hay nata, mantequilla, galletas...

Como me encanta la textura de mousse, y porsupuestísimo las tartas de queso, mi primera tarta sin azúcar tenía que ser una mousse de queso. Suave, esponjosa y con un toque de frutos rojos para aumentar sus encantos. No me digáis que no os apetece un pedacito... Queda pendiente hacer la versión light, que probablemente no será una mousse pero sí una tarta de queso baja en calorías y sin azúcar. 



INGREDIENTES:
200 gr de galletas tipo digestive sin azúcar
120 gr de mantequilla en pomada
350 gr de queso crema (de untar)
150 ml de leche
2 huevos
500 ml de nata para montar 
6 hojas de gelatina neutra
20 ml de edulcorante líquido
Para decorar:
frutos rojos (fresas, frambuesas, grosellas)
hojas de menta fresca



ELABORACIÓN:

1. Comenzamos haciendo la base de la tarta. Trituramos las galletas en un robot de cocina, o bien introduciéndolas en una bolsa y machacándolas hasta reducirlas a polvo. 

2. Mezclamos bien las galletas molidas con la mantequilla en punto pomada, a continuación, forramos con esta mezcla la base de un molde desmontable de 22 cm de diámetro (es aconsejable cubrir antes el fondo del molde con papel de horno).

3. Presionamos la base de galletas con ayuda de una cuchara, intentando dejarla lo más lisa posible. Si hace mucho calor y no nos apetece encender el horno dejamos la base así. De lo contrario, podemos hornearla durante 5 minutos a 180ª, así conseguiremos que se despegue mucho mejor del molde a la hora de cortar la tarta. Reservamos.

4. Ahora vamos a hacer la mousse. En primer lugar montamos la nata y la reservamos en la nevera. Si quieres que te quede la nata estupenda te dejo unos cuantos trucos para montarla en el siguiente enlace: trucos para montar la nata rápido y sin esfuerzo

5. Separamos las claras de las yemas.  Ponemos un cazo a fuego suave con las yemas, el queso y la leche. Removemos con una varilla para que los ingredientes se integren, con cuidado de que la mezcla no llegue a hervir. Cuando esté caliente añadimos una a una las hojas de gelatina, que previamente habremos remojado en agua fría unos cinco minutos, y removemos para que se deshagan. Retiramos del fuego y pasamos la mezcla a un cuenco de tamaño grande, si es de cristal mejor. 

6. Dejamos que la mezcla del cuenco pierda calor pero sin que se cuaje. Mientras, montamos las claras a punto de nieve firme.

7. Una vez que la mezcla de queso se haya atemperado añadimos el edulcorante y removemos (es mejor añadirlo en frío porque algunos edulcorantes pierden sus propiedades al calentar). 

8. Por último, vamos a agregar la nata  y las claras montadas. Lo haremos en tres o cuatro veces, comenzando por la nata, y mezclando con moviemientos envolventes de abajo hacia arriba. 

9. Vertemos la crema de mousse sobre la base de galletas que habíamos reservado. Alisamos la superficie con una lengua de cocina o una cuchara y dejamos que cuaje en la nevera durante un mínimo de seis horas. 

10. Desmoldamos la tarta con cuidado, si fuese necesario pasamos un cuchillo por los bordes. Decoramos al gusto con los frutos rojos y las hojas de menta, o bien,  con lo que cada uno elija. 



















¡Buen provecho!

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viernes, 13 de enero de 2017

Seis recetas fáciles, ricas y divertidas con calabacín


Después del parón navideño vuelvo a la rutina de publicar semanalmente un recopilatorio donde incluyo recetas de blogs amigos.

Durante las fiestas todos nos hemos pasado bastante con la comida, por eso el recopilatorio de hoy tendrá como protagonista un vegetal que aporta muy poquitas calorías: el calabacín. Todos los platos son súper fáciles y hasta divertidos, así que pongamos una pizca de verde en nuestras vidas y vamos a disfrutar de la buena cocina. 

CHIPS DE CALABACÍN Y PARMESANO

Comenzamos con esta receta del blog Les receptes que m'agraden, un delicioso y sano aperitivo para disfrutar en familia.

Solamente hay que cortar los calabacines en finas rodajas, condimentarlos y rociarlos con queso. Luego se hornean y listo, ¡Un picoteo diez!

Para ver la receta pincha aquí: chips de calabación y parmesano. 


PUDIN DE CALABACÍN Y RICOTTA

Continuamos con un delicioso pudin salado.  El calabacín queda totalmente camuflado en el pudin, así que si no te gusta notar la verdura a la hora de comer esta es tú receta. 

Para hacer este plato hay que cocinar el calabacín al vapor. Luego se tritura con los demás ingredientes: huevos, harina, queso... Y por último se hornea. Es realmente sencillo y queda precioso.

Puedes ver la receta pinchando aquí: pudin de calabacín y ricotta.


REVUELTO DE CALABACÍN CON QUESO

El siguiente plato es de Julia y sus Recetas, un estupendo revuelto que en esta época viene ideal para ayudarnos a mantener la linea. 

Tendremos que pochar un poco de cebolla con el calabacín debidamente cortado, luego se añade queso en las cantidades que Julia nos indica, y para finalizar, se le pone un toque de huevo al revuelto. ¡No puede ser más fácil ni más rico!

Puedes ver la receta completa pinchando aquí: revuelto de calabacín con queso.



CALABACINES RELLENOS DE QUESO FETA

Del blog Cocinando con CatMan me he traído una receta muy molona que estará lista en poco tiempo: unos deliciosos calabacines con queso feta. 

Hay que preparar una pasta de queso a la que se añade aceitunas, orégano, pimienta.... Luego se cortan los calabacines en rodajas, se rellenan como si fuesen un sandwich y se cocinan a la plancha. ¡Un plato delicioso y saludable!

Puedes ver toda la receta pinchando aquí: calabacines rellenos de queso feta. 



ROLLITOS DE CALABACÍN CON QUESO CAMEMBERT

Desde Cuuking nos llegan estos vistosos y ricos rollitos de calabacín. Se preparan en un periquete y están de vicio.

Tendremos que cortar los calabacines en láminas, a lo largo. Se condimentan y se hornean con un poquito de aceite. Por último, se rellenan las láminas con tomate seco y queso, se les da forma de rollito y solo queda disfrutar de este delicioso plato. 

Para ver la receta completa solo tienes que pinchar aquí: rollitos de calabacín y camembert.


VARITAS DE CALABACÍN CON REBOZADO CRUJIENTE

Para finalizar, os traigo estas varitas o fingers que son ideales para un buen picoteo. 

Tendremos que cortar los calabacines en tiras del tamaño de un dedo. A continuación se rebozan. Primero se pasan por una mezcla de harina y otros condimentos, luego, por huevo batido, y para finalizar, se bañan en cereales crujientes. Solo queda freír las varitas y ya podremos disfrutarlas.

Puedes ver la receta completa pinchando aquí: varitas de calabacín con rebozado crujiente.



Hasta aquí llega el recopilatorio de hoy, espero que os haya gustado y os sea útil. 

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miércoles, 11 de enero de 2017

Albóndigas al curry

Hoy en casa hemos comido albóndigas.  Mi intención era preparar las de siempre, con su salsa de tomate, y para acompañar,  espaguetis. Hasta que me di cuenta de que no quedaban tomates, ni salsa de tomate, ni nada que se le pareciese...  Así surgió el "plan b", cuyo resultado fueron estas albóndigas en salsa de curry que complementamos con un arroz basmati. Casi agradezco que no hubiese tomates, repetiremos este plato seguro. 

La receta no es nada complicada, las albóndigas son las de siempre pero con otra salsa. Sabrosas, sencillas y ricas. Eso sí, os aconsejo que compréis un buen curry, mejor en una tienda especializada, porque no todos son iguales ni de la misma calidad. Y ahora, ¡vamos con la receta!


INGREDIENTES

Para las albóndigas: 600 gr de carne picada (de ternera, cerdo o mixta), 100 gr de miga de pan remojada en leche, 1/4 de cebolla, 1 diente de ajo, 1 huevo, 1 ramita de perejil, harina, aceite de oliva, pan rallado si fuese necesario, pimienta y sal.

Para la salsa: 1 cebolla, 2 zanahorias, 2 cucharadas rasas de curry amarillo,  1 vasito de vino blanco, caldo de pollo, pimienta y sal



ELABORACIÓN:

1. Comenzamos preparando las albóndigas. En un recipiente ponemos la carne, con la cebolla y el ajo picados muy finitos (los míos en picadora), la miga de pan escurrida y en trocitos,  el perejil picado y el huevo. Salpimentamos al gusto y mezclamos bien.

2. Tomamos pequeñas porciones de carne, de una en una, y vamos formando las típicas bolitas de albóndiga y pasándolas por harina. Si la mezcla resulta demasiado blanda para manipularla podemos añadir un poco de pan rallado.

3. Una vez que tengamos todas las bolitas formadas, ponemos al fuego una sartén con abundante aceite y las freímos hasta que estén bien doradas. Reservamos.

4. Por otra parte, ponemos una cacerola al fuego con un fondo de aceite (si queréis podéis utilizar el que os haya sobrado de freír las albóndigas). Añadimos la cebolla y las zanahorias picadas y las sofreímos. Incorporamos el vasito de vino y el curry. Removemos y dejamos que se evapore el alcohol un par de minutos. Agregamos las albóndigas y caldo de pollo casi hasta cubrirlas. Salpimentamos al gusto y dejamos que se cocinen a fuego suave unos 15 o 20 minutos, moviéndolas de vez en cuando para que no se peguen. Veréis que la salsa se irá espesando a medida que el líquido se consume, si fuese necesario añadid un poco más de caldo. 

5. A la hora de servir podéis poner las albóndigas con la salsa tal cual os haya quedado, o bien, triturar la salsa con una batidora eléctrica y volver a calentarla con las albóndigas justo antes de emplatar. 

¡Buen provecho!

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martes, 10 de enero de 2017

Lentejas con vegetales

Lentejas, si quieres las comes y si no... 

Y si no te estarás perdiendo un plato saludable y rico. Con muchas menos calorías de las que imaginas porque lo que más engorda de las lentejas es a menudo su acompañamiento,  en este caso, a base de vegetales que contienen muy pocas calorías

Os garantizo que estas lentejas con vegetales están divinas. Son un plato muy completo que no necesita carne para tener un exquisito sabor. Lo que más me gusta es encontrar los trocitos de calabaza y judía, y como no, mojar un poquito de pan en la salsa. Además, si algún vegetal no os convence, solo tenéis que omitirlo o cambiarlo por otro de vuestro gusto. Afortunadamente, las lentejas son muy agradecidas y prácticamente admiten cualquier verdura que querramos añadir

Seguro que la mayoría ya habréis cocinado lentejas vegetales alguna vez, ¿se parece vuestra receta a la mía, o por el contrario, no tiene nada que ver?



INGREDIENTES:
350 gr de lentejas
1 cebolla
2 dientes de ajo
1 puerro
1/4 pimiento rojo
1/2 calabacín
4 zanahorias
300 gr de  calabaza
200 gr de judías verdes
2 tomates
2 hojas de laurel seco
1 cucharada de pimentón
aceite de oliva
sal


ELABORACIÓN:

1. El día anterior ponemos las lentejas en remojo. Este paso se puede omitir pero a la hora de cocinar las legumbres tardarán más tiempo en estar tiernas.

2. Escurrimos las lentejas y las echamos en una cacerola cubiertas con agua fría, de forma que el agua sobrepase unos tres dedos a las lentejas. Añadimos dos hojas de laurel y ponemos todo al fuego. 

3. Mientras, vamos a preparar los vegetales. Pelamos la cebolla, los ajos, las zanahorias y la calabaza. Quitamos las puntas, semillas y partes no comestibles a todos los vegetales que lo requieran. A continuación los lavamos, los escurrimos y los secamos con un paño limpio.

4. Picamos todos los vegetales; la calabaza y las judías un poquito más grandes para que se noten y den gracia al potaje. Ponemos una sartén al fuego con un fondo de aceite. Cuando esté caliente añadimos la cebolla, el ajo y el puerro. Una vez que comiencen a estar blanditos iremos incorporando los demás vegetales y pochándolos poco a poco, dejando para el final el tomate puesto que suele tener más agua. Hecho el sofrito, lo retiramos del fuego. 

5. Con las lentejas  hirviendo y más o menos a media cocción, agregamos el sofrito anterior a la cazuela. Damos algunas vueltas y añadimos una cucharada de pimentón dulce.  Por último, salamos al gusto y cocinamos a fuego medio hasta que las lentejas estén tiernas. Si fuese necesario agregamos agua durante la cocción para que no queden demasiado espesas. 

¡Buen provecho!

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martes, 3 de enero de 2017

Tortitas de miel (con harina de garbanzos)

Tenía claro que la primera receta que publicaría este año estaría relacionada con el desayuno. Al fin y al cabo, es la comida más importante y tal vez la más olvidada. ¿Imagináis la cantidad de personas que no desayunan o que simplemente se toman un café? ¿Y qué me decís de los niños que van al colegio sin probar bocado? 

Me encanta desayunar bien, sin prisas y con algún dulce casero que complemento con lácteos y fruta. Pueden ser tortitas de miel como hoy, o un bizcocho, o galletas, o magdalenas... No me gusta comprar bollería ni galletas, no digo que nunca lo haga pero prefiero saber qué ingredientes lleva lo que me voy a comer.  Y para eso lo mejor es prepararse uno mismo la comida, no es tan complicado, solo hay que poner un poco de ganas y al final quien gana eres tú

Un último apunte antes de pasar a la receta. Para hacer estas tortitas utilicé harina de garbanzos, la razón es simplemente que me apetecía probar esta harina y ver qué tal funciona en repostería. Se trabaja prácticamente igual que la harina de trigo, su textura es la misma y lo que sí cambia es el color más amarillo y el inevitable sabor a garbanzo. No contiene gluten y por tanto puede incorporarse a la dieta de personas celiacas. Si no os gustan los garbanzos  o no tenéis esta harina a mano la podéis sustituir por harina de trigo, la que utlilicéis normalmente, y santas pascuas. ¡A disfrutar de las tortitas!


INGREDIENTES:
200 gr de harina de garbanzos
175 ml de leche (entera, desnatada o semi)
2 huevos
4 cucharadas soperas de miel
2 cucharadas soperas de azúcar moreno
1 cucharada rasa de levadura química
mantequilla o aceite de oliva (para la sartén)




ELABORACIÓN:

1. En un bol batimos los huevos con la miel y el azúcar. Añadimos la leche y mezclamos bien. 

2. A continuación, incorporamos la harina y la levadura previamente tamizadas. Removemos con una varilla hasta que la mezcla sea homogénea, asegurándonos de que no quedan grumos. Dejamos reposar media hora en la nevera. 

3. Ponemos a fuego suave (nº 4 en mi vitro) una sartén pequeña untada con mantequilla o unas gotitas de aceite. Cuando esté caliente, con ayuda de un cucharón, vertemos un poco de la mezcla procurando que se extienda por toda la superficie de la sartén. Daremos la vuelta a la tortita una vez que empiece a burbujear y que los bordes se despeguen fácilmente. Esperamos que se dore por el otro lado y retiramos a un plato. 

4. Repetimos el paso anterior hasta terminar la masa, sin olvidar engrasar la sartén cada vez que se haga una nueva tortita. 

5. Servimos las tortitas acompañadas de fruta, queso, miel, mermelada... ¡lo que más os guste!

¡Buen provecho!

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